La celiaquía no es una alergia ni una intolerancia leve: es una enfermedad autoinmune. Cuando una persona celíaca come gluten, la proteína del trigo, la cebada y el centeno, su sistema inmunitario daña la mucosa del intestino delgado, que es la encargada de absorber los nutrientes. Hoy el único tratamiento es seguir una dieta sin gluten estricta y de por vida.
Mucho más frecuente de lo que se creía
Durante décadas se consideró una enfermedad rara. Los estudios de cribado de los últimos veinte años cambiaron esa idea: hoy se estima que afecta a alrededor del 1 % de la población mundial, con variaciones según la región. En Europa, además, los diagnósticos no dejan de crecer, en parte porque cada vez se detecta mejor.
Por qué tantos casos sin diagnosticar
Solo una minoría presenta los síntomas clásicos: diarrea, pérdida de peso o dolor abdominal. Muchas personas tienen síntomas leves, poco específicos o ninguno durante años, y por eso el diagnóstico suele llegar tarde.
La situación en España
Se calcula que entre el 1 % y el 2 % de la población española es celíaca, es decir, entre 450.000 y 900.000 personas. Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), alrededor del 80 % no lo sabe. FACE también recoge el impacto en la vida diaria: la dificultad de comer fuera de casa con seguridad y el sobrecoste de la alimentación sin gluten, que en España no cuenta con ayudas públicas específicas.
Comer sin gluten en casa, sin renunciar a nada
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Si sospechas que puedes ser celíaco, no retires el gluten de tu dieta antes de consultar con tu médico: hacerlo puede alterar las pruebas de diagnóstico.




